Hace unos días compartimos un video con el antes y el después de las canciones que grabamos para las Escuelas Bíblicas de Vacaciones. Los comentarios de hermanos y amigos me animaron a contar algo que nunca habíamos contado: cómo empezó todo. Porque aunque se habla de cuatro proyectos, en realidad fueron cinco.
Los que abrieron camino
Antes que nosotros, en 2006, el proyecto Niños que impactan ya había tenido la iniciativa. Le invirtieron tiempo, trabajo y pasión, con lo poco que había en ese momento. Fueron pioneros en la visión, y es justo reconocerlo.
2009: cuatro letras y un desafío
En 2009 un joven de la iglesia, Fabián Sánchez, nos trajo cuatro letras para las escuelitas infantiles. Como veía que grabábamos la alabanza de la iglesia, me planteó la posibilidad de grabarlas. No es lo mismo grabar el audio de un servicio en vivo que hacer una canción desde cero, pero me pareció un desafío interesante.
Así nacieron Limpia mi corazón, Caminando voy, Tu Palabra y En tu presencia. Las grabamos y en la iglesia se usaron para las escuelitas de ese año.
2010: Un sacerdote fiel
Ese mismo año mi esposa Blanca pasó a formar parte del Departamento Infantil de CONIC y, con la experiencia del proyecto del Gólgotha, nos plantearon un proyecto para 2010. A las cuatro canciones de Fabián se sumaron cuatro más de Naybi Almeida, Arsenio Uitzil y de mi esposa. El resultado fue Un sacerdote fiel, y esa es la razón por la que tiene ocho canciones.
2011 y 2012
Motivados por los resultados, mientras mi esposa formó parte del departamento infantil continuamos con Soldados del Rey (2011) y Jesús viene pronto, ¿estás preparado? (2012), con cinco canciones cada uno.
2013: el que quedó a medias
Al llegar 2013 nuestra familia pasó por un tiempo difícil por la enfermedad de un ser querido, y también mi salud se vio afectada. Ya no tuve las fuerzas para terminar ese proyecto. Alcanzamos a grabar un cover de Casa de Oración, En mi pensamiento (la primera canción no original que incluíamos), una canción de Merary Moore, He venido a exaltarle, y una del buen amigo Arsenio Uitzil, Todo lo que respira. Para completar las cinco se incluyeron las bases tal como las grabaron nuestros hermanos de Aposento Alto Cancún y Arsenio. Fue lo último que hice.
Lo que sigue esperando
Han pasado los años y lo hemos intentado de nuevo. Tengo unas quince canciones escritas por jóvenes para los niños; quisimos grabarlas en 2020 y no se pudo. Talento hay mucho, y herramientas también. Pero una grabación artesanal como estas requiere por lo menos tres meses de trabajo, con noches enteras, y eso implica tiempo y recursos que no siempre están.
Por amor
Lo hicimos por amor. La retribución ha sido la satisfacción de ver que estas canciones han sido de bendición, y lo siguen siendo. Pusimos nuestro granito de arena junto al de los compañeros que se sumaron, y por eso las mantenemos disponibles en este sitio, para que todo el que quiera las pueda usar.
Gracias a cada compositor, a cada niño y joven que prestó su voz, y a todos los que, antes y después de nosotros, han puesto su capacidad al servicio de Dios. Que el Señor levante a otros que tomen la estafeta.


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