Serie «La creación del hombre» · Parte 4 de 5. La serie completa está enlazada al final de este artículo.
Hace unos años, un hermano le pidió a una inteligencia artificial que escribiera un ensayo sobre la Biblia. En segundos apareció un texto ordenado, bien redactado, que hablaba del Antiguo y del Nuevo Testamento, de su influencia en la cultura y de «el amor y la gracia de Dios». Lo compartí porque me impresionó. Hasta hace poco, entablar un diálogo con una máquina era cosa de películas.
Hoy esas herramientas son parte de la vida diaria. Yo mismo las uso, y les saco provecho. Pero también han despertado temores: los mismos expertos advierten de sus riesgos, y abundan las teorías sobre máquinas que cobran conciencia y se rebelan contra sus creadores. ¿Qué dice la Escritura de todo esto?
Imagen de una imagen
Volvamos al título de esta serie. En la primera entrega vimos que Dios creó al hombre a su imagen. Ahora el hombre está haciendo algo a la suya: máquinas que hablan, escriben, dibujan y «razonan» a partir de todo lo que el ser humano ha escrito.
El hombre, creación de Dios, fue hecho a imagen de Dios. La inteligencia artificial, creación del hombre, está hecha a imagen del hombre. Por eso la llamo, con toda intención, la creación del hombre.
Y aquí está la diferencia. Cuando Dios formó al hombre del polvo, hizo algo que ninguna máquina ha logrado:
«Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.»
Génesis 2:7

El aliento de vida
La palabra hebrea para «aliento» en este versículo es neshamah. El Diccionario Strong la define como «aliento vital, inspiración divina, intelecto». Cuando Génesis 7:15 habla de los animales que entraron al arca, usa otra expresión: «toda carne en que había espíritu de vida». Los animales tienen vida; pero Génesis 2 subraya algo distinto en el hombre: Dios mismo le sopló, y lo hizo un ser pensante, capaz de conocerle.
Por eso el hombre no es solo un cerebro que procesa datos. Jesús dijo: «No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar» (Mateo 10:28). Hay en nosotros algo que no es físico, algo que no es de este mundo. Dios «ha puesto eternidad en el corazón de ellos» (Eclesiastés 3:11).
Muchos de los que desarrollan estas tecnologías creen que todo lo que existe, incluida la conciencia, es solo el resultado de procesos físicos. Si eso fuera cierto, bastaría con copiar el cerebro para crear una mente. Por eso esperan que su máquina, en algún momento, «despierte». Pero llevan décadas intentando producir en el laboratorio la más mínima forma de vida por medios químicos, sin lograrlo. La vida está dada por el soplo de Dios.
Un procesador de información
Entonces, ¿qué es la inteligencia artificial? Como técnico, lo diría así: es un procesador de información. Se alimenta con el pensamiento de millones de personas y, a partir de eso, aprende a responder. Lo que vemos es una máquina con un potencial enorme, porque tiene acceso al acervo intelectual de la humanidad.
En 2021 comenté un experimento en el que un sistema así daba primero una respuesta y luego, al pedirle lo contrario, la refutaba. Lo resumí así: la primera respuesta era lo que realmente sabe; la segunda, lo que quiere que sea. La máquina es un espejo del corazón humano. En el fondo el hombre sabe que hay un Creador, pero muchas veces prefiere la ilusión de vivir sin Él.
La máquina puede imitar el lenguaje, porque el lenguaje es información. Lo que no puede es darse a sí misma el aliento de vida.
Se le permitió infundir aliento
Y sin embargo, hay un pasaje que no puedo dejar de considerar:
«Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer… mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia… Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.»
Apocalipsis 13:14-15
La palabra «imagen» (eikon, Strong G1504) significa semejanza, representación. Y «aliento» es pneuma (G4151): soplo, espíritu. Una imagen que habla, que da órdenes, ante la cual el mundo se inclina. ¿Podría referirse a una máquina que parezca tener conciencia? Es una pregunta legítima, y la he considerado desde hace años. Es curioso: lo que más temen hoy algunos expertos es precisamente una máquina que decida dañar a los hombres.
Hay otra posibilidad que me hace pensar. El versículo 14 dice que la imagen se hace «a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió»: es la imagen de un personaje concreto. Hoy ya es posible entrenar un sistema con los escritos, la voz y la forma de pensar de una persona, para que responda como ella. Algunos ingenieros hablan incluso de replicar mentes prodigiosas. No sería copiar el alma, que solo Dios da, sino la información de una mente. Pero una réplica digital de ese personaje, que hable y actúe como él, ya no parece imposible.
Lo digo con cautela. Sé que es un planteamiento osado y que hay creyentes serios que entienden este pasaje de otra manera. No lo presento como una certeza, sino como una reflexión a la luz de lo que vemos. Pero noto dos cosas en el texto. Primero, que Apocalipsis habla de hechos reales, no de una película de ciencia ficción ni de una simple alegoría. Segundo, que dice «se le permitió»: aun eso estaría bajo la soberanía de Dios.
Sin alarmismo
Cada semana circula una noticia que promete la llegada inminente de la marca, del control total o de la rebelión de las máquinas. Muchas veces, al revisarlas, resultan exageradas o fuera de contexto. El creyente no tiene que vivir asustado ni compartir todo lo que lee.
Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?» (Mateo 24:3), Él no comenzó con fechas ni con señales. Antes de responderles, les dio una advertencia: «Mirad que nadie os engañe» (Mateo 24:4). El que conoce la Escritura discierne los tiempos con calma y con la Palabra en la mano. ¿Puede un cristiano usar la inteligencia artificial? Sí. Como dijimos en la primera entrega, es el uso lo que determina si hace bien o mal.
Para cerrar
No espero ver con mis ojos el cumplimiento de Apocalipsis 13. Creo que el Señor vendrá por su Iglesia. Pero sí veo en todo esto una señal de que el cumplimiento profético se acerca, y eso me mueve a la urgencia.
El hombre puede fabricar una imagen que hable. Solo Dios puede dar vida. Y esa vida está disponible hoy para cualquiera que se acerque a Él por medio de Jesucristo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Así que, amigo, ponte a cuentas con Dios. Las cosas que se ven tienen fecha de caducidad; las que no se ven son eternas.
Para profundizar en este tema, puedes leer también La inteligencia artificial y los cristianos.
En la última entrega volveremos a Babel para ver en qué termina la historia, y cómo Dios respondió a la torre: De Babel a Pentecostés.
Para reflexionar:
- ¿Veo en mi propia vida la diferencia entre ser un cuerpo que funciona y un alma que vive para Dios?
- ¿Reacciono a las noticias sobre tecnología con miedo, con indiferencia o con discernimiento?
- ¿He recibido la vida que solo Dios puede dar?
Enrique Moore
Serie «La creación del hombre»: 1. La creación del hombre · 2. Hagamos ladrillo · 3. Cuando ya era fuerte · 4. Una imagen que habla · 5. De Babel a Pentecostés.

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